Para que dejes de roncar solo hace falta una cosa: impedir que tu mandíbula y tu lengua caigan hacia atrás.
Eso es exactamente lo que hace SOMAIA.
Al colocarlo, adelanta tu mandíbula inferior unos milímetros. Y como la lengua está sujeta a la mandíbula, se va con ella. La base de la lengua deja de tapar la garganta.
El conducto vuelve a estar abierto de par en par. El aire pasa sin esfuerzo. La vibración desaparece.
Silencio. Desde la primera noche.
Y usarlo no puede ser más simple:
1. Lo sumerges unos segundos en agua caliente y muerdes. Se amolda a tu boca en 5 minutos.
2. Te lo pones al dormir. Casi ni lo notas.
3. Te despiertas descansado. Y tu pareja, por fin, también